Caracas – A pocos días de haberse implementado el nuevo ajuste en la tarifa del transporte público, los principales gremios del sector a nivel nacional han encendido las alarmas.
Representantes de los transportistas aseguran que el monto actual ya se encuentra «desfasado» frente a la dinámica económica del país, lo que pone en riesgo la sostenibilidad del servicio en el corto plazo.
La brecha entre el costo operativo de las unidades y los ingresos por concepto de pasaje parece haberse profundizado, generando un nuevo foco de tensión entre los trabajadores del volante, los usuarios y las autoridades municipales.
EL COSTO DE «RODAR»: REPUESTOS Y MANTENIMIENTO
Para el sector transporte, el ajuste no ha logrado compensar el incremento en los insumos básicos. Según directivos de los bloques de transporte, el mantenimiento preventivo y correctivo de una unidad ha sufrido variaciones que superan el porcentaje del aumento decretado.
- Insumos críticos: Neumáticos, lubricantes y baterías encabezan la lista de artículos con precios en constante movimiento.
- El factor combustible: Aunque se mantienen subsidios, las demoras en el despacho y el mercado paralelo de gasoil y gasolina golpean la rentabilidad diaria.
«No se trata de querer afectar al usuario, se trata de que los números no dan. Lo que recaudamos hoy no alcanza para reponer un caucho mañana. El pasaje se diluye en la misma inflación que afecta a todos», señaló un representante gremial de la Gran Caracas.
USUARIOS: EL LÍMITE DE LA CAPACIDAD DE PAGO
En la otra acera, los usuarios manifiestan su incapacidad de absorber nuevos incrementos. Con salarios que aún luchan por alcanzar el ritmo de la canasta básica, el gasto en transporte representa una de las partidas más pesadas del presupuesto familiar.
Muchos ciudadanos reportan que deben destinar entre el 20% y el 30% de sus ingresos mensuales únicamente para movilizarse a sus puestos de trabajo, lo que genera un rechazo inmediato ante cualquier posibilidad de revisión al alza.
¿HACIA UNA TARIFA ANCLADA O INDEXADA?
Ante este escenario, la propuesta que gana fuerza dentro de los gremios es la indexación de la tarifa a una unidad de cuenta estable o el establecimiento de un «bono de transporte» directo para el trabajador.
Expertos en movilidad urbana sugieren que, sin un subsidio directo al transportista o una mejora sustancial en el poder adquisitivo del venezolano, el sistema de transporte público seguirá operando en una «economía de supervivencia», lo que deriva en:
- Reducción de la flota: Unidades que salen de circulación por falta de repuestos.
- Deterioro del servicio: Incumplimiento de rutas y horarios.
- Conflictos en las paradas: Cobros excesivos o fuera de gaceta en horas pico.

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